Project Gutenberg's El legado del ignorantismo, by T. H. Pardo de Tavera

This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
almost no restrictions whatsoever.  You may copy it, give it away or
re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
with this eBook or online at www.gutenberg.net


Title: El legado del ignorantismo
       Conferencia dada el 23 de abril de 1920 ante la Asamblea
       de Maestros en Baguio

Author: T. H. Pardo de Tavera

Release Date: January 25, 2010 [EBook #31066]

Language: Spanish

Character set encoding: ISO-8859-1

*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK EL LEGADO DEL IGNORANTISMO ***




Produced by Jeroen Hellingman and the Online Distributed
Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This file was
produced from images generously made available by The
Internet Archive/American Libraries.)









                       EL LEGADO DEL IGNORANTISMO

              Conferencia dada el 23 de abril de 1920 ante
                   la Asamblea de Maestros en Baguio

                                  Por

                         T. H. Pardo de Tavera


                                 Manila
                           Bureau of Printing

                                  1920








EL LEGADO DEL IGNORANTISMO [1]

Por T. H. Pardo de Tavera


Conferencia dada el 23 de abril de 1920 ante la Asamblea de Maestros
en Baguio.

                            "Desdichados de vosotros, doctores de
                            la ley, que habis tomado la llave de
                            la ciencia; vosotros no habis entrado y
                            habis impedido entrar a los que queran
                            entrar." (Evangelio de San Lucas, Cap. XI,
                            vers. 52.)


Tengo el honor de presentarme ante vosotros aceptando con el mayor
placer una invitacin que el Director Sr. Osas ha tenido la atencin
de hacerme. Habiendo dejado el tema a mi discrecin, me ha parecido que
mereca la pena de que disertara sobre la educacin laica que funciona
en nuestras escuelas pblicas desde la implantacin del nuevo rgimen
que rige los destinos del pueblo filipino. Voy a ceirme estrictamente
a los hechos y hablar con la franqueza y la lealtad que el caso
requiere aunque tenga que lastimar las susceptibilidades de alguien.



Movimiento consolador

Desde hace algn tiempo se nota en nuestra sociedad una preocupacin
creciente contra la inmoralidad, contra el vicio, contra la pereza, en
general, contra los con razn llamados males sociales. Tal movimiento
es, por cierto, bueno y consolador; sntoma de un notable progreso
social aunque para la mayora slo hay motivo de alarmarse y condolerse
por el aumento de semejantes males. Existe positivamente tal aumento
de inmoralidad? Hay realmente motivo de alarmarse por un retroceso
moral de nuestra sociedad?

Despus de haberme hecho a m mismo estas preguntas y considerado
los fundamentos del clamor pblico y de la opinin sobresaltada ante
la imagen del vicio y la inmoralidad crecientes, puedo decir que ese
movimiento de la opinin es consolador, es sntoma de mejoramiento, de
progreso de la moral general. En otros trminos, no es la inmoralidad
que crece, ni que aumenta, sino el sentido moral que va ganando mayor
nmero de conciencias individuales, formndose as una opinin pblica
que antes no exista, completamente consciente de los males sociales
que existen y contra los cuales se levanta. No es que la moral social
ha decado; todo lo contrario, se ha formado rpidamente en nuestra
sociedad un sentido moral que antes no exista sino en una pequea
minora, y su efecto ha sido un movimiento nuevo contra los vicios
y la inmoralidad.



La opinin pblica prohiginica

Para mejor comprender este fenmeno y explicarlo segn es en realidad
y no como resulta en apariencia, conviene compararlo con la aparicin
de un nuevo sentimiento que se ha formado desde la implantacin
del rgimen americano; del sentimiento de la higiene. Antes, nadie
hablaba de las condiciones insanitarias de Manila, y solamente tenan
un verdadero concepto de su deplorable estado unas muy contadas
personas de nuestra sociedad. Ahora, a medida que nuestra educacin
individual nos ha hecho comprender lo que es la higiene y demostrado
su importancia, no slo hemos mejorado nuestro estado sanitario,
sino que, de pronto, se ha formado un sentimiento colectivo igual a
la suma de los sentimientos individuales sobre la materia, y se ha
constituido una opinin pblica prohiginica. Como esta opinin crece
ms de prisa que la sanitacin en Manila, vemos que a cada momento
se censura al Bur de Sanidad, llegando hasta el punto de acusarle
de que por su culpa aumentan las condiciones antihiginicas, cuando,
en realidad, lo que sube es el clamor de la opinin prohigienista,
en virtud del aumento de los individuos que comprenden la higiene y
exigen la aplicacin rigurosa de sus leyes y principios.



Viene de muy lejos

Ahora se denuncian por la opinin pblica deficiencias higinicas
incomparablemente menos peligrosas que antes, pero que no las miramos
de una manera relativa sino absoluta. Una condicin anti-sanitaria se
denuncia en absoluto como un mal intolerable; relativamente hablando,
se calmara el tono de nuestra censura si se tuviera en cuenta que
semejante mal viene de ms lejos, lo suframos en silencio cuando
ignorbamos no su existencia, sino sus consecuencias sobre la salud,
de manera que para nosotros exista en estado latente y no la veamos
por falta de preparacin. Es idntico a lo que ocurre cuando al pi
de un poste portador de corriente elctrica se coloca este letrero:
"Peligro de muerte." Tal aviso deja perfectamente indiferente, y no
le sirve para su seguridad, al individuo que no sabe leer. Quien lo
pueda leer conoce el peligro; el que no sabe leer no se aprovecha
del valor higinico del letrero.



Por qu crece la campaa contra la gallera

Contra la gallera ha crecido ahora una campaa que no proviene del
aumento de la pasin por esta plaga, sino de un aumento del nmero de
sus enemigos. Nadie puede decir que ha aumentado el juego de gallo;
es fcil probar que ha disminuido; el nmero de das permitido por la
ley es hoy insignificante comparado con el de pocos aos atrs. Sin
embargo, la campaa contra el gallo ha crecido, precisamente porque
disminuan sus partidarios. Absolutamente lo mismo ocurre con los
juegos de cartas y las carreras de caballos.

No habra nada que decir por ese movimiento general en pro de la
moralidad social, si tal actitud de la opinin pblica no tomara el
sesgo equivocado y tendencioso que le quieren dar ciertos elementos,
que, de todo tiempo, han sido una rmora para la instruccin del
pueblo filipino. Estos elementos, aprovechando la preocupacin que
invade la opinin de combatir el vicio y purificar la moral pblica,
en lugar de apoyar sencillamente este movimiento y de sostener su vigor
justificando su utilidad para el bien mismo que persigue, emprende
una campaa poltica que consiste en alarmar al pueblo hacindole
creer que la inmoralidad crece, que los males sociales aumentan, que
la vida misma nacional est peligrando por culpa de los reformadores,
a causa del nuevo rgimen que impera en Filipinas desde la prdida de
la pasada soberana. Aprovechan el movimiento de la opinin pblica
en favor de la moralidad pblica, para hacer creer que la forma
democrtica de gobierno, la lengua inglesa, las escuelas laicas,
la coeducacin y la civilizacin anglosajona son los motivos del
supuesto aumento de inmoralidad: tal es el programa de cierta gente!



Nuestros enemigos

Aqullos, en gran parte culpables ante su nacin de las desdichas que
amagaban al pueblo filipino que recurri a la revolucin y la rebelin
para librarse de un rgimen opuesto a su progreso y su felicidad,
olvidando su incapacidad de llenar los compromisos que en nombre de su
patria tenan contrados aqu y que fueron causa del fracaso poltico
de la colonizacin pasada, quieren ahora defender sus intereses en
nuestro pas labrando con su poltica lo que nicamente producira
disensiones entre los filipinos. Bajo pretexto de interesarse ms
que nosotros mismos en nuestro propio bienestar, suponindonos ciegos
e incapaces de conocer y discernir el bien del mal, mirndonos como
eternos indios de mentalidad inferior, tratan de llevarnos por donde
quieran, por donde les conviene, por el camino oscuro en donde no
ven ms que ellos, los que conducen o quieren conducir al indio,
siempre nio, que debe dejarse llevar...!

En un semanario extranjero publicado en Manila se lee lo siguiente:
"Puestos a buscar enemigos del progreso de los filipinos, los
encontramos en cada timba, en cada cabaret; en la invasin pacfica de
Japoneses en Filipinas; en el panguingue, en los juegos de billar, en
la inmoralidad reinante en el teatro, en la novela, en el cinematgrafo
y en la tarjeta postal; y sobre todo, en la escuela laica." Quien as
se expresa tratando de excitar el odio filipino contra los japoneses,
para crearnos primero desconfianza, luego conflictos, es un extranjero,
y en la lengua en que l mismo escribe estn escritas las obras de
teatro y las novelas inmorales que vienen a Filipinas; [2] en su
lengua tambin se promulgaron en nuestro pas las leyes y reglamentos
instituyendo las galleras, la lotera, los juegos de billar, creados
como recursos del Estado, como cosa que los filipinos no podamos
combatir en nuestro antiguo rgimen poltico, sin combatir al mismo
tiempo al propio gobierno que haca del vicio una fuente contributiva
y que, para aumentar su ingreso en este sentido, tena que fomentar
esos vicios, lo mismo que el del opio en los fumaderos oficiales. De
la escuela laica hablaremos en seguida.



La obra de la calumnia y del odio

Considerando el carcter de esa campaa contra nuestras instituciones
del da, y dolorosamente impresionado por el mal grande que al progreso
y tranquilidad de nosotros, filipinos, hace esa obra perturbadora de
la calumnia, odio, desconfianza y pesimismo, creo de mi deber hablar
cuando entiendo que se ha llegado al colmo con un documento que ha
venido a mis manos. Es nada menos que la circular que un alto prelado
dirige a los curas de las parroquias de su dicesis, y que trata de
la instruccin pblica. [3]



Amenaza con el infierno

Todo el documento es un ataque contra las escuelas del gobierno,
nicamente porque en ellas no se ensea la religin catlica,
amenazando con el infierno a los padres de familia que envan a ellas
a sus hijos. En el final dice textualmente lo siguiente:


    "Como primer paso, despus de hacer ustedes ver a los padres de
    familia los males sociales que resultan de la escuela sin Dios,
    como los crmenes contra la honestidad, el asesinato, el suicidio,
    la rapia y el robo, la desobediencia a las autoridades civiles
    y eclesisticas, en fin, la corrupcin de costumbres, todo
    fruto sazonado de esas escuelas laicas, insinenles vuestras
    reverencias que, en escritos o exposiciones que deben dirigirse
    a Nos, declaren al gobierno sin eufemismos su inquebrantable y
    decidida voluntad de que a sus hijos se les d educacin cristiana
    en sus escuelas. Nosotros, por nuestra parte, nos cuidaremos de
    enviar a la legislatura estos escritos.



Una acusacin calumniosa

"Todo fruto sazonado de esas escuelas laicas" dice el prelado
refirindose a los crmenes y a la corrupcin de costumbres que antes
menciona! Una acusacin de tal naturaleza debe probarse por quien
acusa. Lo ms grave del caso es que esas afirmaciones se lanzan para
recomendar despus a los curas prrocos que las hagan penetrar en
la cabeza de los padres de familia. Los fieles deben aceptar como
verdaderas las afirmaciones que salen de boca de sus sacerdotes,
de suerte que tales propagandas fomentan en el ms alto grado el
sentimiento contra un gobierno acusado de fomentar la criminalidad en
sus escuelas. No aconseja el prelado la violencia; pero, en los tiempos
que corren, la violencia resulta naturalmente de una preparacin
adecuada de la conciencia popular, y cuando el pueblo supone que
su propio gobierno es el causante, el educador nada menos de los
ladrones, los asesinos, los corrompidos, es verdaderamente un pueblo
muerto aqul que no trate de barrer por cualquier medio al gobierno,
mxime si es extranjero, que de tal suerte corrompe a los ciudadanos.



Colosal transformacin

Puede, desde luego, decirse, sin temor a errar, que tales acusaciones
son de todo punto falsas, y que si hay en Filipinas algo que merece
el aplauso de toda conciencia honrada, algo que impone no slo la
gratitud sino la admiracin del pueblo filipino, es la organizacin
de la enseanza pblica implantada por el pueblo americano. No
hay un filipino capaz de razonar que no vea y comprenda la colosal
transformacin que todo nuestro pueblo ha experimentado en virtud de
esa educacin laica. No slo el gobierno ha organizado un sistema de
educacin eficiente, sino que lo ha extendido por todo el Archipilago
de una manera tan general que algunas naciones de Europa que citan
continuamente los fastos de su pasada historia, querran muy bien
para ellas; no solamente los filipinos encontramos en las escuelas
laicas los elementos necesarios para nuestra instruccin y nuestra
educacin de manera que podemos ser individuos tiles a nosotros
mismos y cooperar en la administracin de los asuntos pblicos, sino
que las escuelas y colegios privados del antiguo rgimen han mejorado,
se han transformado, se han puesto a la altura que deban, siguiendo
la norma dada por el gobierno; negar esto es declararse ciego.



Una escuela laica de dominicos

Nada ms que el ciego apasionamiento puede lanzar sobre las escuelas
laicas una acusacin como la que transcribimos y contra la cual los
primeros en protestar sern seguramente los frailes dominicos en
Filipinas cuya misin en Formosa tiene una escuela de nias chinas
y japonesas en la capital, Taihoku, que he visitado en mi viaje
a dicha isla. El R. P. Fr. Clemente Fernndez, dominico y Vicario
Apostlico de Formosa, me hizo el honor de acompaarme a visitar
dicho Colegio, llamado de la Beata Imelda, situado en el barrio
de Daitotei, en Taihoku. Es un hermoso colegio del que justamente
pueden los dominicos sentirse orgullosos, pero no me llam tanto la
atencin la organizacin material y educativa de esta institucin,
como la ausencia de toda imagen religiosa en los dormitorios, clases,
salas y dems habitaciones usadas para y por las nias. Al informarme
del motivo de cosa tan singular, me hizo saber el R. P. Fernndez que,
entre las condiciones estipuladas por la ley de enseanza pblica de
Formosa, tanto para las escuelas del gobierno como para las privadas,
existe la prohibicin absoluta de educacin religiosa y de ostentacin
de imgenes y objetos de culto. Esta es, pues, una escuela laica, una
escuela sin Dios, sobre la cual cae tambin la sorprendente acusacin
de un prelado que aprovecha la libertad que nuestro gobierno le concede
de ensear su religin en sus escuelas, para usar de este derecho y
empearse adems en imponer luego su voluntad al gobierno acusndole
de ensear en las escuelas el homicidio, el robo, la violacin y la
corrupcin de costumbres!



Si usramos el mismo procedimiento!

No hay duda que ya durante la dominacin espaola conocamos en
Filipinas la existencia de criminales condenados a muerte y presidio
por asesinato, robo, estupro, sacrilegio y toda clase de crmenes, y
que la corrupcin de costumbres no era ni desconocida ni rara. Como
durante todo el tiempo de la dominacin espaola, la enseanza
estuvo al cuidado exclusivo de los sacerdotes de la Iglesia Romana,
si usramos el mismo procedimiento del mencionado prelado, deberamos
acusar a dichos sacerdotes de haber con su educacin instruido a
los filipinos en el asesinato y el robo, y que la corrupcin de
costumbres era "todo fruto sazonado de las escuelas catlicas." Yo
no propongo tal acusacin, me limito a presentarla como lgica
consecuencia que se sacara, siguiendo el mtodo empleado por un
prelado hablando nada menos que a sus sacerdotes, en una pastoral
destinada a marcar una orientacin en la mentalidad de su clero y de
sus feligreses. Pensando sobre la acusacin del obispo se me ocurri
que sera provechoso recordar lo que fu la instruccin pblica dada
anteriormente en Filipinas por las escuelas con Dios y considerar el
resultado obtenido. Confiando en el carcter respetable y para muchos
sagrado de los sacerdotes, a su testimonio he de recurrir para conocer
cmo fu aquella educacin y qu resultado di en el pueblo filipino.

No debemos ocultar la verdad cuando pone en evidencia cosas que no
halagan nuestro amor propio. Nadie como los hombres que se dedican
a la enseanza tienen tanto inters en conocer la mentalidad de la
sociedad en que viven y a la que tienen el deber de educar. El exacto
conocimiento de los defectos morales, intelectuales y fsicos de
un pueblo es el elemento ms importante para orientar su educacin,
y sera absurdo cerrar los ojos ante lo malo, porque el principio de
la rectificacin de una accin es conocer si es o no equivocada. No
puede corregir un mal quien lo desconoce.




Lo que fu la educacin del pueblo filipino bajo la direccin religiosa

Antes de atacar o defender la educacin laica de las escuelas pblicas,
parece til conocer lo que fu la educacin del pueblo filipino bajo la
direccin religiosa y luego saber qu resultado se obtuvo, es decir,
cmo se transform el hombre sometido a tal sistema, despus de ms
de tres siglos de prctica.

De fuentes eclesisticas he de tomar los datos que aqu consigno,
porque aunque contienen alguna exageracin al tratar de su propia
obra que, como es natural, defienden, magnifican y alaban, son, al
fin, las ms tiles para conocer sus propios defectos que entonces
resultan verdaderas confesiones.

El P. Santiago Pay, Rector de la Universidad de Santo Toms, dijo,
entre otras cosas, lo siguiente, el da 1.o de Julio de 1899:


    "Toda la instruccin secundaria en las Islas Filipinas, estaba
    sometida a la Universidad de Santo Toms. Adems de las escuelas
    privadas en Manila, las haba en provincias, pero todos los
    colegios de instruccin secundaria estaban sujetos a Santo Toms."

    "Haba escuelas primarias en casi todos los pueblos sostenidas
    por el gobierno, en las que se daba una instruccin muy
    rudimentaria....leer, escribir, el Catecismo, algo de
    aritmtica...."

    "Los filipinos, por regla general, tienen buena memoria, pero no
    gran talento, no tienen buen talento."

    "Casi toda la educacin en Filipinas la daban las rdenes
    religiosas; es decir, la secundaria y la universitaria estaban
    sostenidas por las rdenes religiosas, y la primaria por los
    sacerdotes curas de los pueblos."

    "En los filipinos, todo es imitacin; carecen de originalidad. Se
    les enseaba a leer y escribir el castellano, pero la mayora de
    ellos lo aprendan de una manera puramente mecnica."

    "Los indios eran muy refractarios a la lengua castellana; los
    que saban hablarla, no queran hablarla. Esto ocurra tanto
    en Manila como en los arrabales. Los que hablan castellano,
    prefieren hablar su lengua en sus casas."


Del P. Fray Jos M. Ruz, en su memoria presentada a la Exposicin
de Filipinas en Madrid en 1887, tomamos lo siguiente:


    "Es el prroco inspector local de Instruccin pblica, consultor
    del Gobernadorcillo, y Presidente de varias juntas locales. Los
    indios ven en ellos un padre, un pastor, y un protector, y como
    tales han sido siempre reconocidos por el Gobierno de estas
    Islas." (Pg. 239.)

    "Gran parte de la poblacin filipina, es a saber, la que vive
    en barrios y lugares apartados y poco accesibles, est casi por
    civilizar." (Pg. 247.)


Refirindose a esta masa popular dice el mismo Padre:


    "Atentos sus amos, salvas algunas honrosas excepciones, a sus
    propios intereses, descuidan por completo la instruccin de estos
    infelices en sus deberes religiosos....y sus hijos dedicados al
    pastoreo de los animales de labor, se cran en la ms estpida
    ignorancia." (Pg. 254.)


Despus aade el autor:


    "Y aunque son enemigos de ir a la escuela (los indios) y de que
    vayan sus hijos, es porque no sirve ms que para perder el tiempo,
    pues nada aprenden....Por lo dems, los pueblos estn atestados de
    maestrillos ignorantes, que sin contar con nadie ponen sus escuelas
    privadas pagadas por los padres de los nios. As aprenden lo
    poco bueno y mucho malo que saben, a quienes ensean la cartilla,
    y algo de lectura y escritura, sirvindoles de texto, para ambas
    cosas, los libros manuscritos llamados Corridos, atestados de
    anacronismos, errores y absurdos de todo gnero.......Tambin
    aprenden algo de Catecismo." (Pg. 337.)

    "Los locales para escuelas eran adems de malos, completamente
    abandonados y muchos de ellos ruinosos." (Pg. 339.) "Tampoco hay
    orden en la escuela, y cada uno entra o sale sin permiso cuando
    le acomoda." (Pg. 440.)



Reconocimiento leal de un dominico

El R. P. Ruz, dominico, muy lealmente reconoce el lamentable estado
en que se encuentra la llamada instruccin pblica en Filipinas, fuera
de Manila en donde las cosas no son tan psimas. A su modo de ver:


    "Sera necesario que se enseara el castellano y, por lo menos, que
    se les diera a los filipinos libros en su idioma, en que aprendan
    las cosas ms elementales que ignoran, y Religin y Moral. El
    Rueda, [4] traducido, sera lo mejor, aadiendo algo de Filipinas
    y las gramticas de su idioma al castellano. (Sin duda quera
    decir la gramtica castellana traducida a sus dialectos.) Todo
    lo que no sea as, creemos que es perder tiempo. Con estas
    medidas, en treinta aos est difundido el castellano entre los
    nios." (Pgs. 440-441.)

    "Por las mismas razones (distancias y falta de caminos), los
    nios y las nias no asisten a la escuela, y lo poco que saben
    lo aprenden de algunos maestrillos, gente por lo comn de mal
    vivir escapada de otros pueblos, algunos de los cuales son tambin
    curanderos y ensalmadores, que al mismo tiempo que les ensean la
    cartilla y algo de Catecismo, les imbuyen en mil supersticiones,
    y en todos los vicios...." El prroco que solamente algunos veces
    va por necesidad a administrar algn enfermo grave, y rara vez
    a visitarlos (a los indios) exprofeso, pues las parroquias son
    generalmente muy grandes y muchsimas y urgentes sus atenciones, no
    puede remediar sino en parte algunos de estos males." (Pg. 255.)



La gente filipina

Ahora veamos qu clase de gente es la filipina. Es esencial reconocer
la psicologa de la comunidad. Ninguna opinin tan valiosa para el
caso actual como la del misionero antes citado, que dice lo siguiente
sobre la psicologa de los filipinos:


    "Como gente ignorante y poco culta, no dejan de tener los indios
    algunos resabios de supersticiones que practican inconscientemente
    engaados por los curanderos, que son los que mantienen vivas
    estas ridculas tradiciones de sus abuelos, sin que sepan dar
    razones de porque las hacen." (Pg. 261.)

    "Tienen (los indios) un fondo supersticioso, que se revela bien
    en todas sus prcticas."


Citando las palabras del Dr. Lacalle dice el P. Ruz (pg. 348):


    "Pretender que gentes que dan los primeros pasos en el camino
    de la civilizacin, se revelen en sus actos religiosos, severos,
    ilustrados y verdaderamente pensadores, es cosa por todo extremo
    absurda."


Y aade lo que sigue:


    "No debe perderse de vista que el indio es un nio mal educado,
    pero un nio grande y en el completo desarrollo de las pasiones. No
    obra por conciencia, sino por temor; no se mueve por razones, sino
    por impresiones; amigo de novedades y de espectculos, se mueve
    al comps de las diferentes impresiones que recibe. Naturalmente
    es inconstante y veleidoso, y ya quiere una cosa y ya otra, y
    vuelve a querer lo que antes no quiso, sin firmeza ni estabilidad
    en ninguna cosa, sin saber muchas veces qu querer, ni qu le
    conviene. Tal es el indio filipino ligeramente bosquejado."



Los espaoles filipinos


    "Los espaoles filipinos lo son en dos maneras: unos
    son descendientes inmediatos de espaoles, descienden de
    espaoles filipinos o tambin hijos de madre filipina y padre
    peninsular." (Pg. 288.)

    "Tienen por desgracia muchas de las malas cualidades del espaol
    y el indio, y carecen de la docilidad de carcter que en ste se
    observa, y de la nobleza e hidalgua caracterstica de aqul. Son
    de poco corazn, cobardes y apocados, mas son altaneros, colricos,
    y descomedidos con los indios, a quienes suelen despreciar y
    maltratar de palabra y de obra, y frecuentemente estpidos y
    empalagosos."

    "De los indios aprenden todas las supersticiones, mil fbulas
    inverosmiles y absurdas que son tradicionales en ellos, y en una
    palabra todos sus usos y costumbres; as comen morisqueta con
    los dedos como ellos, y tienen marcada aficin a sus golosinas
    y comidillas sucias de los indios."

    "Como se educan con mucho mimo y no se les v a la mano, son mal
    criados, desobedientes, caprichosos, insolentes y mal hablados. Las
    mujeres se resienten algo de falta de pudor, y como se han criado
    en el abandono y la holgazanera, son intiles para el gobierno
    de la casa de familia...." (Pgs. 289-290.)

    "....as los hombres como las mujeres, aunque religiosos, son
    crdulos y supersticiosos como los mismos indios."

    "Tal es la idea que de los filipinos se puede dar." (Pg. 290.)


El mestizo chino sale descrito en la misma forma.



La nica literatura para los filipinos

La nica literatura accesible a los filipinos de baja cultura y tambin
a los de la clase ms elevada, consista en Corridos que constitua
la lectura profana, y la Pasin y las Novenas que formaban la lectura
religiosa. Corridos, Pasiones y Novenas se han impreso en abundancia,
en ediciones baratas, tanto en castellano como en dialectos del pas.

Son los Corridos cuentos en verso sobre sucesos histricos falseados
y fantaseados y tragedias amorosas, llenas de sucesos maravillosos
mezclados de prodigios divinos y de magia, todo en estilo ampuloso,
exagerado, pueril y absurdo en extremo. Ninguno de los personajes es
indgena; todos son turcos, rabes, caballeros cruzados, embajadores,
duques, guerreros con armaduras, provistos de armas encantadas y de
blsamos como el famoso de Fierabrs; los buenos castellanos, los
malos extranjeros. Todos los personajes reidos con la realidad en
Filipinas y con aspecto de reales y efectivos, por ser de tierras
desconocidas y de razas prodigiosas. Lo mismo ocurre con el lugar
de la escena; tierras maravillosas, Palestina, el reino de Navarra,
el imperio del Gran Kan, palacio de Macedonia, y no slo se desconoce
y falsifica la superficie de la tierra, sino que el sistema planetario
sufre asimismo un cambio radical. Crecen las palmeras y el tamarindo en
los alrededores de Moscou, Palestina y Macedonia se cubren de praderas
como Noruega o Suiza, y aparecen ballenas en el Mediterrneo. Sucesos
que principian una maana en Macedonia, terminan de la manera ms
natural la tarde misma de aquel da, en un palacio de Babilonia,
y una princesa de Aragn, cautivada al anochecer en Sicilia, discute
a media noche y sin intrprete con un moro en Samarcanda.

La Pasin, obra en verso en diferentes dialectos filipinos, es no slo
la Pasin de Cristo, sino que comprende una especie de abreviado de
la historia sagrada.

Las Novenas son libritos devotos dedicados a un Santo cuyo favor se
invoca para obtener de Dios tales o cuales mercedes. Consisten en un
sistema de oraciones, con relacin de milagros y de reflexiones sobre
los mismos, que se hacen cada da, durante nueve das consecutivos. "Se
atribuye a la Virgen Mara el origen de las novenas, porque ella
venera el nmero nueve en memoria de haber sido nueve los das que
fu prevenida para la Encarnacin del Divino Verbo, y tambin por los
nueve meses que le trajo en su vientre virginal." (Novena a Jess,
Mara y Jos. Manila, 1903; en el Exordio.)

Las Novenas ofrecen un medio sencillsimo de alcanzar del Cielo lo
que se pide en ellas a un santo protector. Si se llega a ganar la
simpata y el apoyo del Patrono o Patrona cuya mediacin se implora,
se puede conseguir todo, tanto en lo que concierne a nuestra vida
terrenal como a la futura. Es un medio fcil; es como una ceremonia
mgica con su ritual compuesto de alabanzas y actos de humillacin,
devocin, sumisin, admiracin y otras manifestaciones propiciatorias
para ganar la simpata y la proteccin del santo; despus sigue la
enumeracin de favores que se solicitan y que siempre son atendidas
por Dios, como se demuestra por numerosos ejemplos que en la novena
se enumeran con sumo cuidado. Todas las novenas se publican con
permiso eclesistico, despus que la censura del prelado examina
escrupulosamente el escrito para ver si hay algo contrario a la
moral, sanas costumbres y ortodoxia absoluta. En una palabra, todas
se imprimen "Con las licencias necesarias."

Los prodigios mencionados en estas novenas cuadran muy bien con los
encantamientos, magias y sortilegios de los primitivos filipinos que
invocaban la propiciacin de sus divinidades gentlicas, por medio
de ceremonias, sacrificios, maleficios y conjuros ejecutados por
sus mangkukulam, babailanas y otros prestidigitadores, sacerdotes,
curanderos, hechiceros y adivinos que refieren y enumeran las antiguas
crnicas escritas por los misioneros en Filipinas.



Sustitucin de los "poderes ocultos"

Todo el temor a lo misterioso as como la creencia de los filipinos en
poderes ocultos que quitaban la salud, atraan la desgracia, daban la
victoria o conducan al desastre, se conserv cambiando tan slo los
espritus que gobernaban los sucesos de la vida y los fenmenos de
la naturaleza. Los Santos Patronos recomendados por los misioneros
vinieron a substituir a los antiguos Anitos representantes de sus
antepasados, que hacan intervenir en su antigua idolatra en todas
las circunstancias de la vida.

Cuando los misioneros predicaron su religin, condenaron las antiguas
supersticiones paganas, pero ensearon otra nueva supersticin
ms poderosa que la primitiva, no solamente por el prestigio de los
nuevos patronos miembros todos de una Corte Celestial organizada como
una aristocracia terrenal y encabezada por el mismo Dios Creador del
Mundo, sino por usar para comunicarse con su Dios de la misma lengua
que el pueblo supone hablada por l, la lengua latina, en la cual
los sacerdotes elevan sus preces y entonaban sus cantos.



Los ensalmos

Los Oremus, los Laus Deo, Agnus Dei, Deo Gratias, Nos cum prole pia,
Benedicat Virgo Mara, Per omnia secula seculorum, Kyrie eleyson,
Christe eleyson, entraban en la categora de los ensalmos conocidos
bajo los nombres de Bolong y Mantala de los primitivos mangkukulam,
manhihikup, mananangisama, etc. etc., de la gentilidad filipina. Todas
estas frases latinas alcanzaron un prestigio tan grande que se miraron
como frmula invocatoria irresistible para conquistar la voluntad
divina y se llegaron a usar para titular alguna secta ridcula como la
de los Colorum, cuyo nombre viene de la mala pronunciacin del "Secula
seculorum" con que terminan muchas oraciones latinas incomprensibles
pero usadas por la ignorancia de muchos.

La frase Agnus Dei qui tollis peccata mundi se emplea como un conjuro
en el cual, cada palabra, incomprensible, tiene un carcter sagrado;
de tal manera que si alguno dijera que desprecia a Qui Tolis, sera
considerado como un blasfemo, porque el Qui Tolis es algo sagrado,
divino. Un nio, despus de rezar el Trisagio, deca en sn de
protesta: "Ya me fastidia tanto Kirileson (Kyrie Eleison)." Su madre
entonces le castig por burlarse de Dios. A otro nio se le ocurri
llamar Qui Tolis a un perro, su ta le corrige diciendo: "Nunca se
pone el nombre de Dios a un animal."



Arsenal de invocaciones mgicas

Todo esto constituye un verdadero arsenal de invocaciones mgicas,
en cuya eficacia se confa para evitar el mal, librarse del peligro,
lograr un bien, alcanzar una gracia. Como ejemplo de la virtud de
las invocaciones y de lo que se puede conseguir con slo decir con
frecuencia Jess, Mara, Jos, que constituye la "Trinidad Santsima
de la Tierra," se cuentan los siguientes casos: (Novena de Jess,
Mara y Jos. Manila, 1903). Un hombre de mala vida pasando en
medio de una noche por delante de una iglesia de San Francisco,
en Cuzco, Per, vi luces en el cementerio y, comprendiendo que se
trataba de un entierro, se dirigi al lugar para presenciarlo. De
pronto se apercibi que all haba un trono en el que Jesucristo
se hallaba sentado en medio de Mara y Jos. Aparecieron entonces
muchos demonios cada uno con su libro en la mano. Uno de ellos empez
su acusacin contra una mujer de mala vida de Buenos Aires. "Jess,
dice la novena, pronunci contra ella la sentencia de muerte repentina
y juntamente a condenacin eterna." (Pg. 7.) Desapareci el demonio
para ir a ejecutar la sentencia. Otro demonio ley en su libro que
en Chile haba otra mujer de mala vida. "Jess pronunci contra ella
sentencia de muerte y condenacin." (Pg. 8.) El demonio corri a
cumplir la sentencia. Se present otro acusando a un hombre de llevar
mala vida en Cuzco, y este hombre era precisamente el mismo que se
detuvo a presenciar el espectculo del cementerio. "Al ir el justo
Juez a pronunciar contra l la sentencia de muerte y condenacin,
Mara Santsima y el Seor San Jos se arrodillaron ante el Divino
Maestro pidiendo por l, alegando que muchas veces haba invocado
sus Santsimos nombres pidiendo su amparo ***." Habiendo Jess
negado su perdn, volvieron sus padres a rogarle, y viendo que
no conseguan ablandarle para conseguir el perdn, la Santsima
Virgen le mostr a su Santsimo Hijo los pechos que haba mamado,
y el Santo Patriarca le mostr las manos que con su trabajo le haban
sustentado." (Pg. 8.) Entonces Jess les concedi el perdn por una
gracia que puede solamente llamarse de estmago agradecido.



Gran aliciente para el crimen!

La invocacin "Jess, Mara y Jos," obrando como una frmula mgica,
salv a aqul hombre, que no haba contrado ms mrito que el de
halagar la vanidad de la "Trinidad de la Tierra." Hay en la misma
novena una CONSIDERACIN DE ESTE MARAVILLOSO FAVOR y es que, para
conseguir la enmienda de nuestras vidas, a vista del favor con que
amparaban Jess, Mara y Jos a su devoto aunque tan rematado pecador,
era necesario imitarle en su invocacin tantas veces repetida en
todos los das de maldad, "Jess, Mara, Jos." (Pg. 10). El hombre
no tuvo otro mrito, ni tampoco se aconseja que tenga alguno; basta
que diga la invocacin mgica y que obre como le d la gana, en la
seguridad de librarse del castigo. Qu gran aliciente para el crimen!



Otro caso notable

Otro caso notable de los efectos de la misma invocacin es el de
un fraile dominico llamado fray Juan Masias quien, durante ms de
doce aos, estando en su celda a oscuras, en oracin, se llegaban
a l muchos demonios y le arrastraban y aporreaban tratndole muy
mal de palabra y obra; pero que se vea libre de ellos diciendo:
"Jess Salvador, Mara y Jos sean conmigo." Otras veces entraban
los demonios con mucho tropel y ruido y cogindole por los pies le
sacaban arrastrando por el dormitorio hasta el claustro; unos le daban
golpes y bofetadas, otros le pisaban el vientre y la cabeza, otros le
araaban el rostro y tiraban a sacarle los ojos; pero invocando los
nombres Jess, Mara y Jos, se iban y lo dejaban." (Pg. 14.) Lo ms
admirable es que el fraile haca la invocacin despus de sufridos
los atropellos mencionados, de manera que tena la condescendencia
de permitir a los demonios que durante algn tiempo se divirtieran
a costa suya.



Diversin econmica

Al mismo fraile, "otras veces yendo de oracin a la iglesia, los
demonios le cogan y sacaban de ella, y le arrojaban por el aire tan
alto, que pasando por encima de los techos de la sala Capitular, la
cual divide el primer claustro del segundo, vena a caer en este. All
le esperaban otros demonios y recibindole, le volvan a arrojar en la
misma forma, dando con l otra vez en el claustro principal sin sacarle
ni una palabra de enojo, ni de sufrimiento, hasta que invocando los
sagrados nombres Jess, Mara y Jos, le dejaban." (Pg. 15). Quin,
al leer esto, no envidia al fraile una diversin tan entretenida como
sana y econmica? Y cmo no mostrarse agradecido a los demonios que
le reciban en el otro patio, en lugar de dejarle que se estrellara
contra el suelo? Despus de referidos los prodigios mencionados con
otros ms, se leen en la novena las siguientes consideraciones: "Qu
trabajo nos cuesta el habituarnos a repetir con nuestras invocaciones
los dulcsimos nombres de Jess, Mara y Jos?" (Pg. 27.)



El poder infernal

A cada paso se amplifica, se magnifica en estas novenas el poder
infernal. No slo coloca al demonio entre los enemigos del alma, con
nuestro propio cuerpo y la humanidad entera, sino que en todo momento
temblamos de sus asechanzas, nos consideramos dbiles para resistirle
y aun parece que tememos que el mismo Dios no sepa defenderse del
demonio, porque a cada paso se trata de avivar a Dios y de ponerlo
en guardia contra el poder infernal. "Asstenos propicios desde el
cielo, fortsimo libertador nuestro, en esta lucha con el poder de
las tinieblas; y como en otro tiempo librsteis al Nio Jess de
inminente peligro de la vida, as ahora defended la Iglesia Santa
de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad,
y a cada uno de nosotros protegednos con perpetuo patrocinio ***"
(pg. 54). (Ofrecimiento al Smo. Rosario, Manila, 1905.)

La obsesin del diablo no deja al hombre da ni noche; "Misericordia,
mi Dios, que me atropella el demonio, todo el da me impugna y
molesta," se dice en una oracin de San Vicente Ferrer (su Novena,
pg. 12).



Otro milagro

El siguiente milagro pone en evidencia los manejos del demonio y
demuestra al propio tiempo que las almas no se pueden condenar tan
fcilmente cuando el mortal acude a la proteccin de un patrn
poderoso. "Cierto hombre, se dice en la Novena de San Vicente
(pg. 15), entreg al demonio su alma con cdula firmada de su mano,
y oyendo predicar al Santo, le suplic hiciese que el demonio se
la restituyese. Psose el Santo en oracin e hizo venir al diablo
visiblemente, y le mand que le entregara la cdula al hombre, siendo
testigos de este milagro muchos millares de personas."



Simplezas de algunos santos

Este miedo loco al demonio es causa de algunos errores como
el mencionado en el siguiente milagro (Novena de San Vicente,
pg. 18). "En Trayguerra, oyendo un mozo simple predicar a San Vicente
la fealdad del demonio, pidi a Dios se le mostrase para reir con
l. Sucedi pasar una pobre vieja, muda de nacimiento, muy fea y mal
vestida, que llevaba una hoz en la mano. Juzgando el mozo que era el
demonio, acometila furioso, quitla la hoz y la seg manos, orejas y
narices. Gritaba la afligida mujer, como por muda no poda dar voces,
daba aullidos y entonces el simple le acuchillaba, diciendo: Vengan y
vern cul pongo al diablo." Creer que Dios permiti semejante infamia,
es un grosero insulto a Dios. Es cierto que el acto lo ejecuta un
mozo simple; pero es ms simple la obra del Santo en hablar de la
fealdad fsica del demonio, cuando, segn todos entienden, el demonio
es un espritu.

"En Taulada, dice la Novena (pg. 21), pasaban dos moros por
delante de una imagen de San Vicente, uno se quit el sombrero, el
otro no. Presto lo pag: porque al instante, sin saber de quin,
le dieron tal bofetada, que cay en tierra, le di una calentura
y de ella muri." Es admirable cmo se supo que fu una bofetada,
y no pudo ser ms cruel el milagro, no tanto por la insignificancia
de la falta, como por tratarse de un moro que ni crea ni entenda
la supersticin cristiana.

Un devoto que recurre a Santa Filomena, le pide su proteccin contra
el demonio (Novena, pg. 22) y dice: "Satans como len hambriento,
d vueltas a la redonda; sus ministros se animan unos a otros para
derribarme, yo con mi flaqueza soy tambin enemigo de mi misma alma
***."

Como he dicho, las novenas sirven para implorar la misericordia divina
usando la intervencin de un Santo o de la Virgen, y para conseguir
una necesidad o un simple capricho en la vida.

Nada ms alentador como tener noticia del origen de la novena de San
Antonio de Padua que "se dice fu revelada por el mismo Santo ***
y los devotos pueden hacerla con gran confianza de alcanzar por
su intermedio lo que desean." (Novena a San Antonio, Manila, 1909,
pg. 5.)

"El mismo San Antonio revel a una devota suya el modo de hacerla"
(pg. 6).



Quien pide recibe

La de Mara de los Dolores (Manila, 1910, pg. 5), es "para obtener lo
que se desea en cualquiera pretensin del alma o para bien del cuerpo."

La novena de San Vicente Ferrer, "aunque puede hacerse en casa,
ser mucho mejor hacerla en la Iglesia; porque all el que pide
recibe y el que busca halla, SEGN DICE EL MISMO DIOS" (pg. 5 de su
Novena. Manila, 1917).

San Ramn Nonnato es: "Patrn de los labradores y de sus
ganados. Antdoto maravilloso contra la peste. Refugio universal para
sanar todas las enfermedades y dolores. Protector singular de las
mujeres que le llamaban en sus peligrosos partos, y de las estriles,
que buscan el consuelo de su patrocinio." Esto dice la portada de su
novena, Manila, 1918.--"Solo al invocar su nombre, al adorar su Santa
Reliquia, y al beber de la agua pasada por ella, hace a millares el
Santo los portentos" (pg. 6).

"Yo, dice una devota, tengo tanta f y experiencia en San Ramn,
que cuanto por su medio he pedido a Dios, todo me lo ha concedido,
y por la verdad, juro y firmo lo dicho." (Novena, pg. 15.)

Una forma de gran virtud persuasiva para ganarse la voluntad divina
y conseguir de ella lo que se desea, es rezarle el Trisagio. Parece
ser que durante un perodo de grandes conmociones geolgicas y
meteorolgicas experimentadas en Constantinopla, en el ao 447,
ocurri (Trisagio serfico, Manila, 1889, pg. 7), que "un nio de
tierna edad fu llevado por los aires, siendo testigos oculares todos
los acampados, hasta perderse de vista. Despus de un largo espacio,
restituido a la tierra del mismo modo que haba subido al cielo,
refiri en presencia del Patriarca, del Emperador, de toda la multitud
asombrada, que haba odo cantar a los ngeles este concierto: Santo
Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, tened misericordia de nosotros." El
nio enseguida se muri. El Emperador orden que todos entonasen este
sagrado cntico, y al momento cesaron los terremotos y  se aquiet
la perturbacin meteorolgica." De aqu el uso del Trisagio, como
un formulario para invocar a la Santsima Trinidad en los tiempos
calamitosos y funestos" (pg. 78.) Entre otras cosas se pide en el
Trisagio taxativamente lo siguiente: "De vuestra ira y enojo: lbranos
Trino y Seor--De las asechanzas Trino y Seor.--De las asechanzas y
cercanas del demonio *** de Toda ira, odio y mala voluntad ***
De plagas, de peste, hambre, terremotos *** De nuestros enemigos
y sus maquinaciones, lbranos" (pgs. 20-21).



Recuerdos de canibalismo

Aunque la Trinidad est compuesta, como se sabe, del Padre, Hijo y
Espritu Santo, y en el Trisagio se invoca y pide a las tres personas
a la vez, sin embargo, hay otras formas de lograr el favor divino
invocando separadamente a una sola de las personas de la Trinidad. As,
en la novena de Jess sacramentado se pide al Padre por medio de la
intercesin del Hijo, o mejor dicho, de solo una vscera del Hijo,
de un rgano de su cuerpo; el Corazn, o ms propiamente, del Sagrado
Corazn de Jess. "El Padre Eterno tiene complacencia, dice la novena
(pg. 6), en que se le pida por el Corazn de su amado Hijo ***." "El
Padre Eterno se lo dijo as directamente a la Venerable Mara de la
Encarnacin" (pgs. 6-7): "Pdeme por el corazn de mi Unignito Hijo,
y por l te oir, y alcanzars cuanto me pidas ***." "Jess dijo
a su esposa Margarita: te pido *** que el viernes inmediato a la
octava de festividad del Corpus, se dedique particularmente al culto
de mi corazn" (pg. 7).

La adoracin al corazn no es simblica; se adora al corazn real:
"adorarn con ms frecuencia a Jess sacramentado y en l a su
Divino Corazn" (pg. 7). Su novena se har delante de una imagen
de Jess "o de su Sagrado Corazn" (pg. 19). El devoto, llevando su
adoracin hasta un resurgimiento de canibalismo atvico, dice a Jess:
"O dueo mo, vuestro mismo cuerpo me dais, y con l vuestro corazn,
para que le coma" (pg. 12).

Hay una novena dedicada al Santo ngel Custodio (Manila, 1897)
que es el "ngel delegado por Dios para que est a nuestro lado,
y ejerza con nosotros los amorosos oficios de un tutor cuidadoso,
de un carioso ayo, de un preceptor amante, de un fiel conductor,
y de un amigo ntimo y verdadero ***" (pg. 6). "A ningn Santo del
cielo le interesa tanto nuestra alma y nuestros negocios como al Santo
ngel de nuestra guardia" (pg. 6). Su intervencin es tan til que
"no solo trasmite lo que se pide, sino que modifica las peticiones,
cuando conoce que algunas de nuestras peticiones pueden acarrearnos
algn mal espiritual o corporal" (pg. 7). Es, pues, la mayor garanta
contra cualquier error nuestro, y naturalmente hace absolutamente
intil el sentido de responsabilidad.



Segundo Cristo

Santo Domingo de Guzmn es uno de los ms poderosos abogados en el
cielo. En su Novena (Manila, 1913) se le llama precursor de Cristo,
aunque en realidad vino al mundo doce siglos despus de Cristo
(pg. 5). "En la castidad, color y figura de su cuerpo y en la
elocuencia de su espritu, fu l semejante a Cristo" (pg. 7). "Fu
celebrrimo en todo gnero de prodigios y milagros tanto en la tierra
como en los Cielos, as en los hombres como en los brutos, en los
vivos y en los muertos" (pg. 9).

Un da se le apareci la Virgen Mara y "cogindole de la mano le dijo
que tan tiernamente le amaba, que si fuera mortal esta Seora Divina no
podra vivir sino en su presencia, y que hubiera muerto a la violencia
del grande amor que le tena ***" (pg. 10). Luego la Virgen Mara,
no satisfecha con tales manifestaciones erticas, "lo despos consigo
en presencia de su esposo y de muchos bienaventurados del Cielo"
(pgs. 11 y 12), resultando que Jess, adems de ser hijo de Mara,
es tambin su esposo, de suerte que, con San Jos, Santo Domingo haca
el tercer esposo de Mara. El Padre Eterno comunic a Santa Catalina
de Sena que "Cristo y Domingo eran sus hijos singularsimos. Cristo
proceda de la boca del Padre Eterno estando a su diestra y Santo
Domingo proceda del pecho del mismo Padre Eterno a la diestra,
y de pi en la gloria ***" (pg.  14). Con tales antecedentes se
comprende que "Cristo le prometi que le conceder todo cuanto le
pida para sus devotos ***" (pg. 15), de manera que el poder del
Santo es ilimitado. En verso se le dice:


                "Pues podis tanto en el Cielo,
                Siendo esposo de Mara;
                Domingo, al que en vos confa,
                Dadle salud y consuelo." (Pg. 35.)
                "Fusteis can que con desvelo
                a la Iglesia defenda ***." (Pg. 35.)


Lo de can se dice, porque estando encinta de l su madre, "se le
manifest (el feto) entre sueos en figura de perro con un hacha
encendida en la boca" (pg. 6).



Las promesas de la Virgen

La novena de la Virgen del Rosario empieza por la enumeracin de
las "QUINCE PROMESAS de la Virgen a los devotos del Rosario." En
la primera ofrece que recibir cualquiera gracia especial que se
le pida. El que rezare el rosario se convertir si es pecador, y en
todo caso ser admitido a la vida eterna." "Todo lo que se pidiera
se alcanzar prontamente" (pg. 4).

La lista de milagros hechos por la Imagen de la Virgen del Rosario es
interminable y ocupa las pginas 37 a 90 de la Novena. No solamente
hace milagros la imagen, sino tambin su falda o saya, lo mismo que
el aceite que arde en su lmpara y el agua en donde se mojan sus manos
y cualquier rosario u objeto tocado en su saya o imagen (pg. 90).

En la novena a San Jos (Manila, 1910), despus de recordarle su
parentesco con Dios, se afirma que no hay patrocinio ms eficaz para
alcanzar lo que se pide que el suyo (pg. 7). "Necesitando todos
del favor divino, es cierto que no faltar este al que, confiado, se
acogiera al amparo del Seor San Jos" (pg. 29). "San Jos socorre
al menesteroso, da salud al enfermo, consuela al afligido, enva
lluvia, contiene los hielos, multiplica los frutos, favorece en las
tempestades, en los caminos, en los naufragios ***. Finalmente,
ninguno habr que habindose valido del Santo, no haya recibido el
efecto de su peticin" (pg. 31).

Al Santo Nio de Ceb, imagen que dejaron en aquella ciudad los
compaeros de Magallanes, recurran los cebuanos, antes de convertirse
al catolicismo, para pedirle lluvias, "Llevndole en procesin a
la playa y metindole en el agua, y as conseguan la lluvia de que
haban menester" (Novena al Santsimo nombre de Jess, Malabn, 1895,
pg. 11). Sin embargo, la inmersin en el agua del mar, era un recurso
que poda llamarse de casos extremados, porque dice as un verso de
esta novena:


                "Si acaso no conseguan
                las aguas porque os rogaban,
                al mar, Oh Nio, os llevaban,
                y en las aguas os metan:
                y as el agua que pedan,
                otorgaba vuestro amor." (Pg. 29.)


Los milagros ms conocidos hechos por el Santo Nio tuvieron lugar
desde 1618 a 1675; desde entonces no se registra en la Novena
ninguno memorable. Sin embargo, la Novena afirma que milagros los
"hace continuamente el Santo Nio" (pg. 15) y "a l recurren
todo los visayas de Bohol, Ceb, Leyte, Samar, Mindanao y muchos
tagalos para besar sus sagrados pis, y venerarle, y encomendarle sus
necesidades y desgracias pidiendo alivio en sus enfermedades, ayuda
en las navegaciones y su proteccin en todos los sucesos de la vida"
(pgs. 15-16).

La seguridad del efecto buscado en las novenas es completa en lo
que se refiere a San Roque: "El ejercicio de esta Novena, dice:
(pg. 3, Novena, Manila, 1910), nos ofrece el medio de obligar a este
glorioso Santo para alcanzar de Dios lo que pedimos."--"Para librarse
de la peste *** que tiene su origen en la corrupcin del aire
*** a San Roque tenemos que acudir con fervorosos ruegos ***"
(pg. 3). Al lado del cadver del Santo se hall un escrito, que
se supone redactado por Dios, que deca: "Los que heridos de peste,
imploran el favor de Roque, alcanzarn salud" (pg. 5). La intervencin
de San Roque ser solamente en favor de los catlicos; quien hace
su novena dice lo que sigue: "Yo os suplico que por los mritos de
este glorioso Santo, nos libris, a todos los que asistimos a este
culto y a todos los catlicos de vuestro Reino de Espaa y de estas
Islas, de toda enfermedad pestilente que pueda quitarnos la vida"
(pg. 13). Como no se hallan aqu incluidos los catlicos de Estados
Unidos, el Bur de Sanidad debe recordar que tales ciudadanos con
los no catlicos que habitan Filipinas, no gozan de la proteccin
antipestfera de San Roque.



La supersticin y el crimen

En su notable estudio sobre la Antropologa Criminal en Filipinas,
dice el Doctor Sixto de los ngeles (pg. 119): "La fcil credulidad,
fomentada por el sobrecultivo del fanatismo religioso, ha constitudo
desde un principio y hasta el presente uno de los defectos, por
desgracia bastante extendidos an, entre los naturales del pas
***. Amante de sus tradiciones y hbitos heredados, y falta de
suficientes oportunidades para adquirir conocimientos, la masa
popular filipina tiene que aferrarse, como es lgico y natural,
a sus creencias, las que, por no requerir ningn esfuerzo para su
comprehensin, se agravan y se arraigan de una manera espontnea en su
mente. Como lo demuestran nuestros anales judiciales, la supersticin
ocupa una categora notable entre los factores de la criminalidad
en el pas." Las supersticiones a que alude el Dr. ngeles no son
tan slo las de la antigua gentilidad de los filipinos que los
misioneros, despus de ms de tres siglos, no han logrado destruir
completamente. Las supersticiones a que se refiere en esta conferencia
son las tradas por esos mismos misioneros y que han logrado fcilmente
hacer penetrar en la conciencia filipina, dispuesta naturalmente
a la credulidad, por medio de la propaganda eficaz y generosamente
esparcida en las novenas y otros libritos llamados de devocin.

Como hasta la llegada de los americanos la enseanza en Filipinas fu
siempre y exclusivamente religiosa, y dirigida por los sacerdotes
romanos, la persistencia de antiguas supersticiones son una
demostracin del fracaso de la educacin religiosa. Tendran por
excusa los misioneros culpar a la rudeza invencible del filipino,
que podramos admitir por cortesa y para evitar discusiones. Pero lo
grave no es que ellos no pudieron quitar algo de la supuesta cabeza
dura del indio, sino el tremendo caudal de supersticiones que durante
ms de tres siglos, esos misioneros han hecho penetrar en esa misma
cabeza con tan grave perjuicio para su mentalidad y su moralidad.



Falta de voluntad

El pecador falto de voluntad para refrenar sus malas obras le dice a
Jess, lavndose las manos en la intervencin divina y dando testimonio
de la falta de sentido de responsabilidad: "Es posible, dulcsimo
Salvador de las almas, que convirtiendo tantos cada da, solo  la
prdida de la ma te has de demostrar insensible?" (Pg. 13.) Esta
es una parte de una oracin compuesta nada menos que por el Sumo
Pontfice Gregorio VII, en su Ejercicio Devoto de la Pasin de Cristo
(Manila, 1905).

Tambin se dice a la Virgen: "Limpiad, Vrgen Inmaculada, mi
corazn de todo pecado, y echad de m todo aquello que desagrade a
vuestros ojos pursimos. Purgad mi alma de los amores y afectos
terrenos." (Pgs. 10-11; Corona Franciscana--de la Virgen
Mara. Manila, 1902.)

Por la intercesin de San Francisco el devoto pide a Dios que: "Yo
sujete en un todo mis desordenadas pasiones, potencias y sentidos,"
para que "yo pueda reducir mis pensamientos, medir mis palabras y
dirigir mis obras a la mayor perfeccin," y "que te dignes ablandar la
dureza de mi corazn." (Pgs. 18, 20 y 21 de la novena a San Francisco
de Ass. Manila, 1899.)

Asustado de las maquinaciones de Satans, el devoto a Santa Filomena
le pide (pg. 23, Nov.), "que alcances del Seor el que quiebre ms
y ms las fuerzas de mis contrarios, los demonios, y que me salve a
pesar mo."

Se invoca el auxilio de Santa Filomena diciendo (pg. 25, Nov.):
"Haz que yo tambin sea casto, segn mi estado, y que mi boca no
profiera ninguna de aquellas palabras que segn San Pablo, no deben
nombrarse entre los fieles."

A Santa Ana, Madre de Mara, le dice su devoto: "Interesaos, pues,
Santa ma, para que se me conceda paciencia en mis adversidades,
tolerancia en las injurias, y en todo un nimo tranquilo ***
(Novena, pg. 1; Manila, 1893). Tambin se le dirige el siguiente
ruego; "Empeaos, pues, Santa ma, con vuestro sagrado nieto Jess
para que se quite de nuestro corazn todo desafecto y mala voluntad
que perdonemos por amor de Dios todas las injurias ***."

No es posible cultivar el sentido de la dignidad, ni del respeto de
s mismo cuando se diseminan doctrinas como las que resultan de los
siguientes ejemplos, en la novena de Santa Rosa de Lima:

"Llevada de su humildad, haca que una criada le pisara los labios,"
(pg. 10). "Amaba ms los desprecios que las mundanas honras
***." (pg. 102), y "deseaba con tanta eficacia que los otros la
tuvieran por la cosa ms vil del mundo, que aseguraba mereca estar en
el infierno y que ese era su propio lugar por sus pecados. Si alguno
mostraba no creerla y que la tena por inocente, Nadie me conoce a
m, aada, yo sola s lo que soy" (pg. 11). "Oyendo una vez que la
alababan de virtuosa, lo sinti tanto que qued desmayada" (pg. 11).

En una oracin a Santa Filomena (Novena, pg. 16) se dice a la Santa,
pidindole su proteccin: "Mis pecados me han vuelto de poco menor que
los ngeles, muy inferior a las bestias, pues que stas no olvidan el
pesebre de su amo, y a su modo agradecen la comida y yo me he olvidado
de la casa de Dios ***." No es tan slo desprecio de s mismo lo que
resulta de tales consideraciones, sino la falta de lgica en atribuir
a la gratitud de las bestias su vuelta al pesebre del amo, cuando es
claro que el mvil que les conduce es sencillamente el hambre.



La ira de Dios

Los fenmenos naturales se miran por la ignorancia como manifestaciones
de la ira divina, que no llegaran a producirse si alguien, en la
humanidad, no la provocara por medio de su conducta. Santo Toms de
Aquino, que con razn es considerado como el hombre ms cientfico de
su poca, crea firmemente que los truenos, los rayos y las tempestades
fueron tan slo manifestaciones punitivas de Dios irritado contra
los hombres. "De su temor a Dios, naca en el Santo Doctor un gnero
de miedo a los truenos y tempestades, con que como reverente hijo,
tema ver airado el rostro del Padre, recelando no fueran aquellas
tempestades provocadas por sus culpas." (Milicia Anglica, Manila,
1907, pg. 21.)

El miedo ciego de Santo Toms le haca concebir una justicia ciega
de la Divinidad porque por su culpa Dios desencadenaba una tempestad
y prodigaba el rayo que naturalmente daaba y molestaba a un gran
nmero de personas que sufran por causa de las culpas del Santo. Para
el sencillo creyente, cuando el Santo sabio pensaba y crea de tal
manera, no habr motivo para rechazar su explicacin, mucho menos
sospechar siquiera que lo de castigar justos con pecadores no es obra
de justicia ni siquiera de sentido comn.



Ausencia de lgica

La mentalidad lgica no se puede desenvolver cuando se fomenta y
cultiva el absurdo, principalmente cuando se le presenta cubierto
con el falso barniz de religin, cuando se funda en la supersticin
de un carcter totalmente pueril y simple.

En la vida de San Vicente Ferrer, impresa en su novena, se refieren
los siguientes milagros, y no hay duda alguna que quien cree en ellos,
no puede de ninguna manera cultivar las funciones de su inteligencia.

"En Valencia, un criado del conde de Faura, que naci sordo y sin
lengua, estuvo as muchos aos; y adorando un da la reliquia de San
Vicente, cur de la sordera, le naci la lengua y habl en adelante"
(pg. 17).

"Una mujer di a luz un pedazo de carne sin figura humana. Ofrecile a
San Vicente haciendo decir una misa, y a la Epstola ya tena cabeza,
al Evangelio brazos, al Consagrar piernas, y al fin se hallaron con
un bello nio. Lo mismo ocurri a otra seora de Toledo" (pg. 34).

"En Lisboa viva corrida una dama por ser tan fea, que era la risa
de los que la vean. Acudi a San Vicente y amaneci una maana muy
hermosa y agraciada, de que result ser tan devotas a San Vicente
las damas de Lisboa que no las exceden las de Valencia" (pg. 37).

"Un mercader parti a una feria y entretanto su mujer cometi una
fragilidad por lo que qued ***. Se encomend arrepentida a San
Vicente y el Santo sali al camino por donde volva el marido con
unos caballos, ponindose all a espantarlos por medio de una capa
y los dispers. Entonces el marido perdi su tiempo en reunir sus
caballos, de modo que, cuando lleg a su casa, ya haba tenido tiempo
su esposa de salir de su cuidado, librndose de las consecuencias de
su falta." As se refiere con la mayor naturalidad un acto inmoral y
grotesco, en que sale sin razn ni causa castigado el marido inocente,
y el Santo ejecuta con su capa una picarda digna tan slo de un
granuja del arroyo.

Se dice que San Ramn toma tal inters en las desdichas y penas de
sus devotos y es tan extremadamente compasivo "que han sudado sus
imgenes por la afliccin de los devotos" (pg. 12). "Una imagen del
Santo sud tan manifiestamente al tiempo que su devota padeca, que
se manch el velo con que se cubra; y algunos paolitos mojados en
el sudor aliviaban maravillosamente los dolores de cabeza" (pg. 21).

San Roque tiene el poder de evitar la propagacin de las epidemias. "Su
proteccin es la que nos preserva de la peste y de otras muchas
dolencias, que teniendo su origen en la corrupcin del aire que nos
haba de conservar la vida, nos causa la muerte" (pg. 3).



El colmo de lo absurdo

Es acaso posible inventar ni suponer mayores absurdos que los hasta
aqu mencionados? Sin embargo, para no alargar esta conferencia
slo presento un pequeo nmero de casos citados a montones en estos
pequeos opsculos repartidos con profusin en nuestro pueblo. Qu
lgica, qu razonamiento podemos esperar de cerebros nutridos con tales
absurdos, alimentados con patraas de carcter tan pueril que no se
comprende que hayan sido narrados por hombres de simple sentido comn?

"El colchn en que muri San Vicente qued con virtud de hacer
milagros; pues acostndose en l en diversas ocasiones ms de 400
enfermos de diferentes accidentes, todos lograron la salud" (pg. 32).

Una vez que San Antonio de Padua predicaba en la playa, ocurri que
"salieron del agua los peces a quienes predic y que le oyeron
atentos." Ningn devoto pone en duda la salida de los peces ni
tampoco se interesa en resolver los problemas de fsica, fisiologa,
lingstica y principalmente de lgica de semejante acontecimiento,
pero as lo afirma la novena al Santo (pg. 20).

Prolongara innecesariamente esta conferencia si mencionara todos
los absurdos consignados en las Novenas de los cuales tengo un
amplio caudal que constituye una documentacin positiva utilsima
para la historia de la supersticin que apenas desfloro aqu. Con
lo dicho hay bastante para explicar el origen de la inmoralidad,
la verdadera causa de la predisposicin al vicio, la ausencia del
sentido de responsabilidad, la explicacin natural de ese carcter
incomprensible formado de una mezcla de sentimientos encontrados que
los misioneros han atribuido al filipino, indio, espaol y chino,
influidos todos por el espritu nocivo que informa toda esa literatura
completamente perturbadora de la razn. Ella y no la educacin laica
es la responsable del fenmeno.

No vengo formulando teoras ni emito hiptesis caprichosas. Ante un
auditorio como el que tengo el honor de hablar, necesito pesar el valor
de mis palabras y de mis juicios. Por tal motivo he trado hechos, he
citado textos repitiendo las propias palabras, no de la literatura
profana constituida por los Corridos annimos cuya perjudicial
influencia es perfectamente conocida, sino de los textos autnticos de
novenas autorizadas por la censura eclesistica por no contener cosa
contraria a la sana moral, como se dice en las licencias para imprimir.

Ni por un momento he tratado de mezclar la religin en mi crtica ni
tampoco est en mis manos variar las consecuencias que se deducen de
los hechos mencionados en las novenas, que es la literatura responsable
de un estado de mentalidad pueril, absolutamente inadecuada para la
inteligencia de la moral, compuesta de elementos paralizadores y no
de progreso.

La moral no es ms que el triunfo sobre s mismo mediante el cual
el hombre hace lo que debe y no lo que quiere. En el hombre inmoral
no hay lucha entre dos tendencias, una hacia el mal, otra hacia el
bien. Solamente hay una tendencia instintiva: ningn freno racional
que se oponga. Qu dominio de s mismo tiene quien para refrenar
su costumbre y pronunciar palabras sucias y obscenas recurre a
la intervencin de un santo? Falto de voluntad, desprovisto de la
idea misma de lucha consigo mismo, cmo puede triunfar sobre s
mismo? Juguete de sus pasiones, pareca que lo nico que podra
retenerle era el castigo en la vida futura; pero ese temor no le
preocupa, puesto que al mismo tiempo que se le amenaza con el fuego
eterno, se le dice de qu manera lo puede evitar, sin dejar de
practicar el mal.



La inmoralidad de las novenas

Esas novenas contienen una enseanza funesta para la sociedad
cuyo fundamento moral consiste en el desarrollo de las condiciones
individuales tales como el trabajo, el cumplimiento del deber, el
respeto a la ley, la lucha contra los propios instintos y pasiones
que requiere antes que nada el dominio de s mismo. No solamente no
se ensean ni siquiera se mencionan estas obligaciones sociales, sino
que se estimula a todo lo malo asegurando al criminal, al pecador,
que ser perdonado, que podr librarse del castigo, que por mal que
obre y por culpable que sea, sin el menor esfuerzo, con la mayor
naturalidad y facilidad, conseguir lo que se le antoje y triunfar
en la tierra, lo mismo que en la otra vida.

Por un lado se atemoriza al individuo con el genio del mal, siempre
empujndole por el camino del vicio y la ignominia: por otro se le
inspira confianza ciega ponindole al lado un ngel de la Guardia
que no le abandona noche y da, que le sostiene, le conduce, "siendo
su intervencin tan til, que modifica aquello que pedamos a Dios
cuando conoce que nuestras peticiones pueden acarrearnos algn mal
espiritual o corporal."

Qu idea de justicia puede concebir quien recuerda el espectculo
que presenci aquel caballero en el cementerio de Cuzco? No slo
se le presenta a Mara y a Jos intercediendo con toda energa por
la salvacin del malvado por la sola razn que invocaba sus nombres,
sino que ni se conmueven ni ensayan siquiera dulcificar la crueldad de
Jesucristo cuando condena a muerte repentina y condenacin eterna a
las dos desdichadas mujeres de mala vida. Ellas no invocaban a Mara
y Jos, quienes slo se apiadan de sus clientes y obran con la misma
parcialidad de un cacique nacionalista o demcrata.

Y qu significa la ley que no admite y persigue la poligamia cuando
son esposas de Jess tantas vrgenes que esperan otra vida para
entregarse a su esposo? Y qu decir de Mara, esposa del Padre,
de su propio hijo, de Jos y Santo Domingo?

El Sr. Ignacio Villamor refiere en un informe al Comit de Mortalidad
Infantil, escrito cuando era Fiscal General, varios casos de asesinatos
de personas consideradas como embrujadas y como tales sacrificadas
por los fanticos.

El mozo de Traiguerra que acometi a una vieja fea por suponerla
el mismo demonio, despus de oir un sermn de San Vicente, es
absolutamente del mismo carcter que los posesionados del asuang
referidos por el Sr. Villamor.

Y qu decir del patrocinio de San Isidro, invocado por los
agricultores? El di ejemplo de abandono de su deber como agricultor,
puesto que en lugar de arar la tierra haciendo el trabajo por el
que su amo le pagaba, se pasaba el da rezando. Por un milagro, un
ngel tomaba el arado y conduca los bueyes mientras el Santo oraba
y no trabajaba. Y a la sombra de nuestras mangas, confiando en San
Isidro, la gente del campo duerme esperando que los ngeles hagan
su trabajo! Cmo predicar lo de "Comers el pan con el sudor de tu
rostro," cuando el trabajo que ese sudor significa no es necesario?

Sin conexin alguna con el Bur de Educacin del Gobierno de Filipinas
he discurrido en la forma en que acabo de hacerlo, no para defender
las escuelas laicas de una acusacin injusta e injustificable, no
para atacar a personas ni a ideales religiosos ni polticos, sino
para contribuir a extirpar una de las bases, una de las causas ms
fuertes de la criminalidad, de la corrupcin, de la formacin de
individuos intiles y nocivos a la sociedad: la supersticin! Y,
seores, no es una supersticin digna solamente de risa: de ninguna
manera. Es una supersticin ridcula, s, absurda, pero trgica,
peligrosa, porque ofrece a los malvados, a los criminales, a los
ignorantes, los medios de triunfar en la vida, de salirse con la suya,
de conseguir lo que quieren dndoles los medios de evitar el castigo,
burlando en la tierra la justicia de los hombres, y consiguiendo de
Dios el perdn de la condenacin eterna, por el sencillo medio de
la invocacin de un nombre de santo, o de una palabra latina que,
como un ssamo brete, franquea al devoto las puertas del cielo.



Error lamentable del obispo de Ceb

El prelado que acus en la forma antes mencionada a las escuelas
pblicas, ha cometido un error lamentable. Por mi parte puedo asegurar
que sus acusaciones despertaron en m la curiosidad de investigar las
causas de la inmoralidad y de la perversin de costumbres que dicho
prelado, y nosotros con l, todos lamentamos. De acuerdo con los que
han estudiado la mentalidad de la mayora de nuestro pueblo, resulta
evidente que la supersticin es el enemigo que tenemos que combatir,
que ella es la causa de los errores morales que observamos. Tanto los
sacerdotes regulares como los del clero secular confiesan que la masa
del pueblo se halla an sometida a la supersticin heredada de los
antepasados, la supersticin que podra llamarse genuinamente filipina,
la que proviene de las antiguas creencias en el nunu, el asuang y el
anito y todos los espritus de la antigua idolatra, anterior a la
implantacin del catolicismo por los misioneros espaoles.



El fracaso de los misioneros

Segn propia confesin, estos misioneros, despus de tres siglos de
predicaciones, no han logrado extirpar esas supersticiones incrustadas
en la conciencia del pueblo. Debemos aceptar su declaracin como
honrado testimonio del fracaso de su misin religiosa. No me interesa
ni discuto el punto de vista religioso, sino la importancia de la
supersticin en la vida social, su influencia perniciosa contra
la evolucin de la moralidad. Lo que resulta, sin duda alguna,
consecuencia de los relatos contenidos en esa literatura que constituye
la nica lectura del pueblo, es el fomento de la ignorancia, propagando
de una manera tan efectiva todas las supersticiones antes mencionadas
y aumentando con ellas el caudal de errores que por desdicha gobierna
la mentalidad de la masa del pueblo.

No se trata solamente de los llamados indios; tambin estn acusados
de supersticiones los hijos de espaoles de pura sangre o mezclados
con indios, as como los mestizos chinos. Todos estos, todos nosotros,
filipinos, estamos incluidos entre los individuos contagiados con la
lepra de la supersticin, fomentada por la absurda milagrera de las
novenas, y no se puede decir que sea un mal de una raza de Filipinas,
sino de los habitantes de Filipinas en general.

Para que la educacin sea til, tiene que formar en el individuo el
sentido de responsabilidad mediante el libre automtico ejercicio de
la razn. El cumplimiento del deber ser su objetivo; para conseguir
tal fin es indispensable desarrollar en el hombre la voluntad por
medio de la cual luchar contra los instintos bestiales, contra los
impulsos sentimentales, contra todo lo que se halla en oposicin a
los dictados de la razn.

Mentalidad lgica para saber lo que debemos hacer, para poder trazarnos
un camino justo que seguir: Voluntad, para lograr sobreponer los
dictados de nuestra razn a los impulsos de nuestros deseos. Este es
el objeto de la educacin laica, de la educacin de las escuelas sin
Dios, aqu con las escuelas del gobierno como en aquel Colegio de la
Beata Imelda, dirigido por los PP. Dominicos, bajo la norma de las
ideas japonesas traducidas en leyes imperativas, situado en Taihoku,
capital de Formosa.

La lectura de los llamados milagros de la ndole de los que
antes he citado, hace que el imposible parezca posible, gracias a
influencias misteriosas fciles de conseguir, no por el trabajo,
sino sencillamente por medios indignos, rebajantes y reprobados por
la moral, como son la humillacin, los halagos, la propiciacin. No
se pide ni espera un beneficio por medio de un bien positivo que
hacemos, por el cumplimiento de un deber del que resulta un bien
que es como un derecho; se recurre a procedimientos de favor, a
ganar la benevolencia de un santo hacindole creer que se le quiere,
se le adora, se le admira, tratando de exaltar su vanidad y por su
mediacin ganar la voluntad de Dios, no como un beneficio otorgado
directamente al que pide, sino por consideracin a los mritos del
mediador. No se puede imaginar nada ms inmoral, ms primitivo, ms
despreciable. La corte celestial resulta una corte ms corrompida que
las de aquellos autcratas que la historia ha condenado; la corte de
los Khanes, los Sultanes, los Emperadores bizantinos, mongoles, persas,
trtaros, todos los brbaros que han abusado de la humanidad y que han
personificado la injusticia y justificado la revolucin y las matanzas.

Una sociedad cuyos miembros esperan todo del favoritismo, desconoce la
emulacin; cuando el individuo encuentra un medio tan sencillo como el
ofrecido en las novenas para conseguir lo que desea, siguiendo la ley
del menor esfuerzo, no recurre a ejercitar ninguna actividad noble
y no puede, por lo tanto, perfeccionar sus facultades ni siquiera
usarlas; un individuo que espera lograr lo absurdo, lo inverosmil,
no puede conocer la existencia de las leyes inmutables que rigen el
universo; un individuo que espera conseguir lo que quiere por medio
del valimiento de un patrn celestial, ni puede concebir un Dios de
justicia, ni puede de ninguna manera ser un miembro til a la sociedad.

Favor, propiciacin, excepcin, proteccin, gracia, preferencia,
predileccin, pugnan contra lo que debe ser Dios, contra el Ideal
de la civilizacin, contra la suprema aspiracin de la humanidad:
la Justicia.



Funestos resultados

Los que creen en esa milagrera absurda, protectora de los tontos,
cmplice de los perezosos, de los jugadores, de los asesinos, de
los ladrones, de todos los que por su medio logran lo que quieren,
esos son los criminales que llenan nuestras crceles y que mueren en
el patbulo; esos los que, armados de su anting-anting, su talismn,
rosario, escapulario, huesos de Santos o dientes de tiburn, desafan
a la polica, cometen tropelas y trastornan el orden, fiados en
que triunfarn por la proteccin de su pintakasi celestial. Ese es
el producto, no de las escuelas sin Dios, sino del Dios sin escuela,
imposible y paradjico, cuyo poder se manifiesta por procedimientos
caprichosos y por ejercicios de prestidigitacin. Esos individuos
son, en verdad, el producto esperado de la supersticin predicada,
difundida, ofrecida a pasto a la ignorancia de la gente que lleg a
no temer a Dios ni al Diablo, y que sabe que el castigo del Infierno
solamente alcanza a quien no se enrosca un rosario al cuello y no
se afianza a un pintakasi que garantice su salvacin eterna, porque
Dios no permite que el devoto de uno de sus favoritos se condene!

Qu clase de ciudadano puede ser en la sociedad un individuo que se
re del castigo usando el medio fcil de un abogado celestial? Cmo
pueden asustarle las penas del infierno cuando sabe que por medio
de un abogado poderoso, Dios se ver forzado a perdonarle? Y cuando
un hombre conoce el medio de evitar la justicia divina, es claro que
para escapar de la justicia humana recurrir para conmover la piedad
del juez, para evitar el cumplimiento de la ley, para no cumplir con
ningn deber y vivir slo disfrutando de derechos, recurrir a usar
con las autoridades humanas los mismos procedimientos de propiciacin,
halagos, prevaricacin, humillaciones y engaos que dominaron al
mismo Dios y vencieron el poder del Demonio!

Jams lograris que un hombre supersticioso, mxime si es del tipo
que hemos analizado, llegue a ser un ciudadano til. Este tipo es
desdichadamente el producto de una educacin de tres siglos ***!

Las escuelas religiosas han dado ya su fruto, tambin lo han dado
las laicas. La juventud que sale de las ltimas, no se halla, sin
duda alguna, exenta de defectos, pero no va envenenada y torcida para
siempre por la supersticin embrutecedora sembrada por los embaucadores
indgenas y exticos. Ninguno de esos jvenes arremeter a bolazos
contra una vieja fea tomndola por el Demonio; no soar con volar
por los aires lanzado como una pelota por una partida de diablos;
ninguno creer que un pedazo de carne vaya echando brazos, piernas
y cabezas a medida que adelante una misa ofrecida a un pintakasi;
ni menos puede concebir un Jesucristo que se ablande a la vista del
seno que su Madre la Virgen Mara le ensea para recordarle lo que su
frgil memoria de Dios olvida, ni se excusar de una inconveniencia
cometida contra un compaero del otro sexo, pretextando que no lleva
el Cngulo de la Milicia Anglica, ni menos podr creer que a pesar
de una vida criminal conseguir su salvacin eterna si ha tenido la
precaucin de repetir en todo momento la invocacin de la llamada
Trinidad de la Tierra.

Esa educacin laica no dar individuos que confan en la proteccin
y en la recomendacin para progresar y triunfar en la tierra. Esa
educacin laica es completamente democrtica y no ser responsable
de las faltas de aquellos que, por no seguir su enseanza, tratan
de emplear en los asuntos de esta vida los mtodos recomendados en
las novenas para conseguir lo que se desea por medio del apoyo de
los poderosos, logrado por splicas, protestas de amor y promesas de
eterna devocin.

La conformacin mental creada por la propagacin del espritu
supersticioso, es un obstculo, una barrera insuperable levantada
contra el desarrollo del sentido moral. Sembraremos principios morales
como quien siembra en el campo la semilla de un cereal de seleccin,
que no germinar siquiera cuando el terreno no sea apropiado. La
sana moral se cimenta en una base de razn; cuando esta base falta,
la moral enseada resultar como un rbol sin raz y sin vida. No
es posible que la escuela sin Dios, ni la otra con Dios pueda hacer
germinar la semilla moral en el terreno preparado por la escuela de
la supersticin, de la magia y del sortilegio: hay que preparar el
terreno cultivando la razn y creando el sentido lgico.

No quiero insistir en cosas que no necesitan sino ser expuestas ante
el sentido comn para ser juzgadas como se merecen.



La escuela pblica

Permitidme ahora manifestar primeramente mi agradecimiento al Director
Seor Osas que ha tenido la bondad de honrarme con su invitacin
a esta conferencia. Despus os doy a todos las gracias por vuestra
benvola atencin. Por ltimo, deseo hacer una declaracin; cada vez
que me he referido a la nueva generacin no he querido mencionar slo
los jvenes educados en las escuelas laicas del gobierno, sino todos
los jvenes educados en las ideas modernas, todos los hombres y mujeres
de cualquiera edad, que tirando a un lado el pesado fardo del Legado
del Ignorantismo, han aceptado las ideas modernas, han modificado su
mentalidad, se han modernizado gracias al ejemplo y al contacto de
los representantes de la democracia americana. Todo el cambio, toda
la transformacin econmica, moral, social y poltica efectuada en
el pueblo filipino y que ninguno niega ni se puede negar, revela un
progreso, y ese progreso no es resultado del Legado del Ignorantismo,
sino la consecuencia natural del rgimen de libertad, industria,
trabajo y mentalidad lgica que gobierna nuestras escuelas pblicas
y orienta nuestra vida social.

Al Departamento de Educacin, a todos los maestros de ambos sexos,
americanos y filipinos, expreso mi profundo agradecimiento por la
manera esplndida como cumplen con el deber confiado a ellos por
Amrica y por Filipinas.





NOTAS


[1] Ignorantismo: Neologismo que significa el sistema de los que
rechazan la instruccin como nociva.

[2] De los ciento cincuenta y seis libros que la censura de la Aduana
de Manila prohibi la entrada por obscenos, cinco estaban impresos en
francs y ciento cincuenta y uno en castellano. En ingls es sabido
que no existe literatura obscena.

[3] Del Obispo, Sr. Gorordo, de Ceb, fechada en 19 de noviembre
de 1919.

[4] Este libro se imprimi en 1844. Actualmente en este ao 1920,
se vende en Manila la 7.a edicin del Rueda empleado en algunas
escuelas privadas. Esta edicin es una reimpresin de la edicin
original sin alguna correccin, de manera que en la Historia ni
siquiera se nombra Japn, Francia es un reino, Prusia separada del
resto de Alemania y en Espaa, Isabel II que felizmente reina. Este
es el famoso libro recomendado por el sacerdote que se preocupaba en
extender la instruccin en Filipinas.






End of the Project Gutenberg EBook of El legado del ignorantismo, by 
T. H. Pardo de Tavera

*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK EL LEGADO DEL IGNORANTISMO ***

***** This file should be named 31066-8.txt or 31066-8.zip *****
This and all associated files of various formats will be found in:
        http://www.gutenberg.org/3/1/0/6/31066/

Produced by Jeroen Hellingman and the Online Distributed
Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This file was
produced from images generously made available by The
Internet Archive/American Libraries.)


Updated editions will replace the previous one--the old editions
will be renamed.

Creating the works from public domain print editions means that no
one owns a United States copyright in these works, so the Foundation
(and you!) can copy and distribute it in the United States without
permission and without paying copyright royalties.  Special rules,
set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to
copying and distributing Project Gutenberg-tm electronic works to
protect the PROJECT GUTENBERG-tm concept and trademark.  Project
Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you
charge for the eBooks, unless you receive specific permission.  If you
do not charge anything for copies of this eBook, complying with the
rules is very easy.  You may use this eBook for nearly any purpose
such as creation of derivative works, reports, performances and
research.  They may be modified and printed and given away--you may do
practically ANYTHING with public domain eBooks.  Redistribution is
subject to the trademark license, especially commercial
redistribution.



*** START: FULL LICENSE ***

THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE
PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK

To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free
distribution of electronic works, by using or distributing this work
(or any other work associated in any way with the phrase "Project
Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full Project
Gutenberg-tm License (available with this file or online at
http://gutenberg.net/license).


Section 1.  General Terms of Use and Redistributing Project Gutenberg-tm
electronic works

1.A.  By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm
electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to
and accept all the terms of this license and intellectual property
(trademark/copyright) agreement.  If you do not agree to abide by all
the terms of this agreement, you must cease using and return or destroy
all copies of Project Gutenberg-tm electronic works in your possession.
If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a Project
Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound by the
terms of this agreement, you may obtain a refund from the person or
entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8.

1.B.  "Project Gutenberg" is a registered trademark.  It may only be
used on or associated in any way with an electronic work by people who
agree to be bound by the terms of this agreement.  There are a few
things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works
even without complying with the full terms of this agreement.  See
paragraph 1.C below.  There are a lot of things you can do with Project
Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement
and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic
works.  See paragraph 1.E below.

1.C.  The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation"
or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project
Gutenberg-tm electronic works.  Nearly all the individual works in the
collection are in the public domain in the United States.  If an
individual work is in the public domain in the United States and you are
located in the United States, we do not claim a right to prevent you from
copying, distributing, performing, displaying or creating derivative
works based on the work as long as all references to Project Gutenberg
are removed.  Of course, we hope that you will support the Project
Gutenberg-tm mission of promoting free access to electronic works by
freely sharing Project Gutenberg-tm works in compliance with the terms of
this agreement for keeping the Project Gutenberg-tm name associated with
the work.  You can easily comply with the terms of this agreement by
keeping this work in the same format with its attached full Project
Gutenberg-tm License when you share it without charge with others.

1.D.  The copyright laws of the place where you are located also govern
what you can do with this work.  Copyright laws in most countries are in
a constant state of change.  If you are outside the United States, check
the laws of your country in addition to the terms of this agreement
before downloading, copying, displaying, performing, distributing or
creating derivative works based on this work or any other Project
Gutenberg-tm work.  The Foundation makes no representations concerning
the copyright status of any work in any country outside the United
States.

1.E.  Unless you have removed all references to Project Gutenberg:

1.E.1.  The following sentence, with active links to, or other immediate
access to, the full Project Gutenberg-tm License must appear prominently
whenever any copy of a Project Gutenberg-tm work (any work on which the
phrase "Project Gutenberg" appears, or with which the phrase "Project
Gutenberg" is associated) is accessed, displayed, performed, viewed,
copied or distributed:

This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
almost no restrictions whatsoever.  You may copy it, give it away or
re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
with this eBook or online at www.gutenberg.net

1.E.2.  If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is derived
from the public domain (does not contain a notice indicating that it is
posted with permission of the copyright holder), the work can be copied
and distributed to anyone in the United States without paying any fees
or charges.  If you are redistributing or providing access to a work
with the phrase "Project Gutenberg" associated with or appearing on the
work, you must comply either with the requirements of paragraphs 1.E.1
through 1.E.7 or obtain permission for the use of the work and the
Project Gutenberg-tm trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or
1.E.9.

1.E.3.  If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is posted
with the permission of the copyright holder, your use and distribution
must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any additional
terms imposed by the copyright holder.  Additional terms will be linked
to the Project Gutenberg-tm License for all works posted with the
permission of the copyright holder found at the beginning of this work.

1.E.4.  Do not unlink or detach or remove the full Project Gutenberg-tm
License terms from this work, or any files containing a part of this
work or any other work associated with Project Gutenberg-tm.

1.E.5.  Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this
electronic work, or any part of this electronic work, without
prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with
active links or immediate access to the full terms of the Project
Gutenberg-tm License.

1.E.6.  You may convert to and distribute this work in any binary,
compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including any
word processing or hypertext form.  However, if you provide access to or
distribute copies of a Project Gutenberg-tm work in a format other than
"Plain Vanilla ASCII" or other format used in the official version
posted on the official Project Gutenberg-tm web site (www.gutenberg.net),
you must, at no additional cost, fee or expense to the user, provide a
copy, a means of exporting a copy, or a means of obtaining a copy upon
request, of the work in its original "Plain Vanilla ASCII" or other
form.  Any alternate format must include the full Project Gutenberg-tm
License as specified in paragraph 1.E.1.

1.E.7.  Do not charge a fee for access to, viewing, displaying,
performing, copying or distributing any Project Gutenberg-tm works
unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9.

1.E.8.  You may charge a reasonable fee for copies of or providing
access to or distributing Project Gutenberg-tm electronic works provided
that

- You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from
     the use of Project Gutenberg-tm works calculated using the method
     you already use to calculate your applicable taxes.  The fee is
     owed to the owner of the Project Gutenberg-tm trademark, but he
     has agreed to donate royalties under this paragraph to the
     Project Gutenberg Literary Archive Foundation.  Royalty payments
     must be paid within 60 days following each date on which you
     prepare (or are legally required to prepare) your periodic tax
     returns.  Royalty payments should be clearly marked as such and
     sent to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation at the
     address specified in Section 4, "Information about donations to
     the Project Gutenberg Literary Archive Foundation."

- You provide a full refund of any money paid by a user who notifies
     you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he
     does not agree to the terms of the full Project Gutenberg-tm
     License.  You must require such a user to return or
     destroy all copies of the works possessed in a physical medium
     and discontinue all use of and all access to other copies of
     Project Gutenberg-tm works.

- You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of any
     money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the
     electronic work is discovered and reported to you within 90 days
     of receipt of the work.

- You comply with all other terms of this agreement for free
     distribution of Project Gutenberg-tm works.

1.E.9.  If you wish to charge a fee or distribute a Project Gutenberg-tm
electronic work or group of works on different terms than are set
forth in this agreement, you must obtain permission in writing from
both the Project Gutenberg Literary Archive Foundation and Michael
Hart, the owner of the Project Gutenberg-tm trademark.  Contact the
Foundation as set forth in Section 3 below.

1.F.

1.F.1.  Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable
effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread
public domain works in creating the Project Gutenberg-tm
collection.  Despite these efforts, Project Gutenberg-tm electronic
works, and the medium on which they may be stored, may contain
"Defects," such as, but not limited to, incomplete, inaccurate or
corrupt data, transcription errors, a copyright or other intellectual
property infringement, a defective or damaged disk or other medium, a
computer virus, or computer codes that damage or cannot be read by
your equipment.

1.F.2.  LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the "Right
of Replacement or Refund" described in paragraph 1.F.3, the Project
Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project
Gutenberg-tm trademark, and any other party distributing a Project
Gutenberg-tm electronic work under this agreement, disclaim all
liability to you for damages, costs and expenses, including legal
fees.  YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT
LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE
PROVIDED IN PARAGRAPH F3.  YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE
TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE
LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR
INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH
DAMAGE.

1.F.3.  LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a
defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can
receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a
written explanation to the person you received the work from.  If you
received the work on a physical medium, you must return the medium with
your written explanation.  The person or entity that provided you with
the defective work may elect to provide a replacement copy in lieu of a
refund.  If you received the work electronically, the person or entity
providing it to you may choose to give you a second opportunity to
receive the work electronically in lieu of a refund.  If the second copy
is also defective, you may demand a refund in writing without further
opportunities to fix the problem.

1.F.4.  Except for the limited right of replacement or refund set forth
in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS' WITH NO OTHER
WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT LIMITED TO
WARRANTIES OF MERCHANTIBILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE.

1.F.5.  Some states do not allow disclaimers of certain implied
warranties or the exclusion or limitation of certain types of damages.
If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the
law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be
interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by
the applicable state law.  The invalidity or unenforceability of any
provision of this agreement shall not void the remaining provisions.

1.F.6.  INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the
trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone
providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in accordance
with this agreement, and any volunteers associated with the production,
promotion and distribution of Project Gutenberg-tm electronic works,
harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees,
that arise directly or indirectly from any of the following which you do
or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.


Section  2.  Information about the Mission of Project Gutenberg-tm

Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
electronic works in formats readable by the widest variety of computers
including obsolete, old, middle-aged and new computers.  It exists
because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
people in all walks of life.

Volunteers and financial support to provide volunteers with the
assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
remain freely available for generations to come.  In 2001, the Project
Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.


Section 3.  Information about the Project Gutenberg Literary Archive
Foundation

The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
Revenue Service.  The Foundation's EIN or federal tax identification
number is 64-6221541.  Its 501(c)(3) letter is posted at
http://pglaf.org/fundraising.  Contributions to the Project Gutenberg
Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
permitted by U.S. federal laws and your state's laws.

The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
throughout numerous locations.  Its business office is located at
809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
business@pglaf.org.  Email contact links and up to date contact
information can be found at the Foundation's web site and official
page at http://pglaf.org

For additional contact information:
     Dr. Gregory B. Newby
     Chief Executive and Director
     gbnewby@pglaf.org


Section 4.  Information about Donations to the Project Gutenberg
Literary Archive Foundation

Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
spread public support and donations to carry out its mission of
increasing the number of public domain and licensed works that can be
freely distributed in machine readable form accessible by the widest
array of equipment including outdated equipment.  Many small donations
($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
status with the IRS.

The Foundation is committed to complying with the laws regulating
charities and charitable donations in all 50 states of the United
States.  Compliance requirements are not uniform and it takes a
considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
with these requirements.  We do not solicit donations in locations
where we have not received written confirmation of compliance.  To
SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
particular state visit http://pglaf.org

While we cannot and do not solicit contributions from states where we
have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
against accepting unsolicited donations from donors in such states who
approach us with offers to donate.

International donations are gratefully accepted, but we cannot make
any statements concerning tax treatment of donations received from
outside the United States.  U.S. laws alone swamp our small staff.

Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
methods and addresses.  Donations are accepted in a number of other
ways including including checks, online payments and credit card
donations.  To donate, please visit: http://pglaf.org/donate


Section 5.  General Information About Project Gutenberg-tm electronic
works.

Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm
concept of a library of electronic works that could be freely shared
with anyone.  For thirty years, he produced and distributed Project
Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.


Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
unless a copyright notice is included.  Thus, we do not necessarily
keep eBooks in compliance with any particular paper edition.


Most people start at our Web site which has the main PG search facility:

     http://www.gutenberg.net

This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.
